La tesis doctoral ‘Diacronía y deshielo’ busca ambigüar ontológicamente desde la Investigación Basada en las Artes -IBA- (Patricia Leavy) la existencia de los nevados, por medio de situaciones artísticas con la participación de personas que habitan, trabajan o frecuentan las alturas.
El método busca la mundificación (Ricardo Toledo), cuya unidad mínima de observación son las entidades -o existentes-.
Esto se concreta por medio de situaciones (Claire Doherty) artísticas participativas (Claire Bishop). Las situaciones y sus emergencias, a su vez, se conceptualizan desde dos aproximaciones, la cosmoestética (Paula Fleisner), para considerar su régimen sensible, y el ensamblaje (Manuel De Landa), para entenderlas como totalidades con propiedades emergentes.
Finalmente, por medio de la ontología política (Mario Blaser) se interpretan los mundos que se pudieron entrever en clave de imaginación política.
Sobre Nicolás Leyva Townsend:
Master Universitario en Estudios Avanzados de Museos y de Patrimonio Histórico-artístico. Intento explorar los intersticios entre realidades, incluidos sus desencuentros y desilusiones, y en el proceso preguntarme por el papel que puede tener el arte en esa liminalidad.
Esto me ha llevado a cuestionarme cómo el arte existe y cómo muta dependiendo de las situaciones y contextos. Acepto que hay muchos otros mundos, un pluriverso si se quiere nombrar así, en los que el arte es extranjero, si es que existe.
Soy un artista de línea occidental por formación -el veneno-, pero me apalanco en las prácticas artísticas que cuestionan críticamente lo que preexiste -el antídoto-, como el apropiacionismo, las profanaciones, el remix, el cacharreo o el bricolaje, el no-arte o antiarte. Con ellas me propongo (re)conocer ‘mi mundo’ o, cuando tengo suerte, ambiguarlo.
Me gusta entrever, sin definir o categorizar, solo conjeturar y sospechar. Mi ideal es poder conversar sobre los ensamblajes y sus propiedades emergentes, ejercitando los diacronismos y anacronismos, las coexistencias de múltiples temporalidades y escalaridades.
Me motivo mucho cuando puedo enfocar las indagaciones hacia un problema que provisionalmente denomino el ‘valor de la vida’, humana y no-humana. ¿Qué se necesita para que lo vivo valga o se relativice?