De la investigación a la creación: así fueron las Residencias de Creación Artística e Investigación del CIC 2026

Una residencia para experimentar
Caballos de fuerza

En la Residencia en Cerámica, Mariana Angulo Cortés desarrolló Caballos de fuerza, un proyecto que parte de una contradicción: la expresión que relaciona la potencia de un motor con la fuerza de un caballo y la fragilidad propia de un material como la cerámica.

A través de 31 piezas seriadas, elaboradas mediante modelado a mano, Angulo construyó caballos deformes, quietos y terrosos. Las figuras exploran la relación entre fuerza, peso y movimiento, pero también aquello que ocurre cuando un cuerpo pierde su impulso.

Cada pieza combina superficies esmaltadas y engobadas con diseños realizados a mano con lápices de colores. El resultado propone una serie de caballos que se alejan de la idea tradicional de fuerza: animales imperfectos, inmóviles y aparentemente incapaces de cumplir la función que la expresión «caballos de fuerza» les atribuye.

Superficies de Uso

También desde la cerámica, Susana Sánchez Borbón desarrolló Superficies de Uso, una investigación centrada en las posibilidades de la limadura de latón como componente de materiales cerámicos.

El proyecto surgió a partir de una pregunta por los residuos producidos por objetos funcionales, particularmente las llaves. Lo que normalmente se entiende como desecho se convirtió aquí en un material de experimentación capaz de modificar las superficies de la cerámica.

Durante la residencia, Sánchez exploró distintas formulaciones de pastas, engobes y esmaltes, combinando la limadura de latón con otros materiales para producir variaciones cromáticas y texturales. Las pruebas buscaban superficies que fueran desde tonos pastel hasta efectos metalizados, verdes, oscuros y rugosos.

La investigación desembocó en la aplicación de los resultados sobre piezas cerámicas de pequeño y mediano formato, donde las pruebas de laboratorio se convirtieron en decisiones formales y materiales.

Estado de cuenta: hacer visible una deuda

En el Taller de Gráfica, Ana María Cortés García llevó a la serigrafía una experiencia personal vinculada con la deuda adquirida para acceder a su educación superior.
Estado de cuenta se construyó a partir de un extracto real de su crédito y de una acción repetitiva sobre la imagen del documento: arrugarlo, doblarlo, convertirlo en una bola de papel y volver a abrirlo. La transformación del documento se convirtió así en el punto de partida para una serie de 43 serigrafías.
La cifra responde al valor aproximado de la deuda y funciona como una forma de representar la persistencia de un pensamiento que regresa una y otra vez. Aunque el documento puede volver a su forma inicial, las marcas permanecen.
Durante la residencia, el registro fotográfico de estas transformaciones fue llevado al proceso de impresión mediante pruebas de color y preparación de las imágenes para la serigrafía. El proyecto convierte una preocupación que durante años permaneció en el ámbito personal en una imagen que puede ser observada y compartida.

Límites que se materializan

María Antonia Fernández centró su residencia en las rejas y ventanas de Bogotá y sus alrededores. En Límites que se materializan, estos elementos cotidianos se convierten en una manera de observar cómo la ciudad construye relaciones entre lo público y lo privado, la visibilidad y la intimidad.

El proyecto tomó forma a través de grabados en zinc o cobre de mediano formato. Las composiciones trabajan con distintos niveles de profundidad: en primer plano aparecen las rejas, frecuentemente ornamentales; detrás, los muros y vidrios que reflejan el exterior; y finalmente, los interiores apenas visibles.

El grabado permitió explorar tonalidades y matices para construir esas diferentes capas de la imagen. Así, aquello que en la ciudad funciona como una estructura de protección, separación o decoración se convierte también en una superficie desde la cual mirar.

Su investigación, Dibujar el pensamiento: color, abstracción y cosmología amazónica en el archivo Hugh-Jones

En la Residencia de Investigación, José Gabriel Dávila Romero trabajó con el archivo documental de Stephen y Christine Hugh-Jones, recientemente donado al Repositorio de Patrimonio Documental del Sistema de Bibliotecas.

Su investigación, Dibujar el pensamiento: color, abstracción y cosmología amazónica en el archivo Hugh-Jones, se concentra en una selección de dibujos realizados por personas barasanas durante el trabajo de campo de Stephen Hugh-Jones en el río Pirá-Paraná hacia 1969.

El conjunto estudiado reúne dibujos realizados con marcadores, lápices de color y lapiceros, en los que aparecen figuras antropomorfas, motivos abstractos, trazos geométricos, visiones de yajé e imágenes relacionadas con historias tradicionales. Las piezas también dialogan con elementos de la cultura material tukano y arawak, como las malocas, la pintura corporal, los bancos y la cestería.

La residencia abrió así un espacio para aproximarse al archivo no solo como fuente documental, sino también como un territorio de formas, colores y relaciones visuales.

E.N.F.O.C.O. FOTOS

El proyecto E.N.F.O.C.O. FOTOS, de David Eduardo Hernández Andrade, nació como proyecto de grado y continuó desarrollándose como una iniciativa fotográfica itinerante en las calles de Bogotá. A través de una foto/chaza, Hernández realiza retratos gratuitos y espontáneos que se imprimen en el momento y son intervenidos por las personas fotografiadas con palabras, dibujos, firmas o dedicatorias.

Con cientos de encuentros acumulados, el archivo se convirtió en el punto de partida para Mínimo Atlas Sentimental de Bogotá, una publicación experimental desarrollada durante la residencia en Risografía.

Más que un fotolibro, el proyecto propone una cartografía afectiva de la ciudad. La publicación reúne instrucciones, conversaciones, observaciones y experiencias de E.N.F.O.C.O., junto con los rastros dejados por las personas que han participado en el proyecto.

La elección de la risografía dialoga con la propia naturaleza de la iniciativa: reproducción, circulación, materialidad accesible y posibilidad de que las imágenes vuelvan a entrar en el espacio público. El resultado está pensado como un objeto que puede ser leído, guardado, desplegado, arrancado o pegado.

Acá empieza el placer

En la Residencia en Risografía, María Antonia Plata García retomó Acá empieza el placer, un proyecto que comenzó en 2023 a partir de una observación de su propio barrio.

Entre casas, edificios, colegios y espacios residenciales, Plata encontró la presencia de los moteles como parte de un paisaje urbano que suele pasar inadvertido. Esa convivencia dio origen a una intervención en el barrio San Luis: un monolito con una placa que reconoce la presencia de estos establecimientos y que, tres años después de su instalación, continúa en pie.

La residencia permitió llevar ese proyecto a una nueva etapa. A partir del registro del barrio, del monumento y de las fotografías realizadas por cinco artistas en las habitaciones de un motel del sector, Plata trabajó en la construcción de una publicación.

El proceso incluyó la revisión del archivo, la búsqueda de referentes editoriales y fotográficos y diferentes pruebas de interpretación de las imágenes mediante capas y distintos tipos de papel. La experimentación con la risografía se convirtió así en una herramienta para definir la diagramación, los acabados y la materialidad de un libro que busca reunir las distintas dimensiones de este paisaje urbano.

Desarrollo de los proyectos

Más que llegar a un resultado único, las residencias permitieron que cada proyecto atravesara un proceso de búsqueda. Las pruebas de materiales, las imágenes que se transforman, los archivos que vuelven a ser observados y los objetos que pasan de una idea a una forma concreta muestran una parte fundamental de estos proyectos: el proceso también es una forma de investigación.

En esta cuarta edición, las Residencias de Creación Artística e Investigación volvieron a abrir un espacio para que los egresados de la Facultad de Artes & Humanidades continuaran desarrollando sus prácticas, ahora desde el tiempo, los recursos y los espacios necesarios para experimentar con sus ideas.

Las fotografías que acompañan esta nota permiten recorrer ese proceso y acercarse a los proyectos desde otro lugar: no solo a través de sus resultados, sino también desde las manos, los materiales, las pruebas y las decisiones que hicieron posible su realización.

De la investigación a la creación: así fueron las Residencias de Creación Artística e Investigación del CIC 2026

Una residencia para experimentar
Caballos de fuerza

En la Residencia en Cerámica, Mariana Angulo Cortés desarrolló Caballos de fuerza, un proyecto que parte de una contradicción: la expresión que relaciona la potencia de un motor con la fuerza de un caballo y la fragilidad propia de un material como la cerámica.

A través de 31 piezas seriadas, elaboradas mediante modelado a mano, Angulo construyó caballos deformes, quietos y terrosos. Las figuras exploran la relación entre fuerza, peso y movimiento, pero también aquello que ocurre cuando un cuerpo pierde su impulso.

Cada pieza combina superficies esmaltadas y engobadas con diseños realizados a mano con lápices de colores. El resultado propone una serie de caballos que se alejan de la idea tradicional de fuerza: animales imperfectos, inmóviles y aparentemente incapaces de cumplir la función que la expresión «caballos de fuerza» les atribuye.

Superficies de Uso

También desde la cerámica, Susana Sánchez Borbón desarrolló Superficies de Uso, una investigación centrada en las posibilidades de la limadura de latón como componente de materiales cerámicos.

El proyecto surgió a partir de una pregunta por los residuos producidos por objetos funcionales, particularmente las llaves. Lo que normalmente se entiende como desecho se convirtió aquí en un material de experimentación capaz de modificar las superficies de la cerámica.

Durante la residencia, Sánchez exploró distintas formulaciones de pastas, engobes y esmaltes, combinando la limadura de latón con otros materiales para producir variaciones cromáticas y texturales. Las pruebas buscaban superficies que fueran desde tonos pastel hasta efectos metalizados, verdes, oscuros y rugosos.

La investigación desembocó en la aplicación de los resultados sobre piezas cerámicas de pequeño y mediano formato, donde las pruebas de laboratorio se convirtieron en decisiones formales y materiales.

Estado de cuenta: hacer visible una deuda

En el Taller de Gráfica, Ana María Cortés García llevó a la serigrafía una experiencia personal vinculada con la deuda adquirida para acceder a su educación superior.
Estado de cuenta se construyó a partir de un extracto real de su crédito y de una acción repetitiva sobre la imagen del documento: arrugarlo, doblarlo, convertirlo en una bola de papel y volver a abrirlo. La transformación del documento se convirtió así en el punto de partida para una serie de 43 serigrafías.
La cifra responde al valor aproximado de la deuda y funciona como una forma de representar la persistencia de un pensamiento que regresa una y otra vez. Aunque el documento puede volver a su forma inicial, las marcas permanecen.
Durante la residencia, el registro fotográfico de estas transformaciones fue llevado al proceso de impresión mediante pruebas de color y preparación de las imágenes para la serigrafía. El proyecto convierte una preocupación que durante años permaneció en el ámbito personal en una imagen que puede ser observada y compartida.

Límites que se materializan

María Antonia Fernández centró su residencia en las rejas y ventanas de Bogotá y sus alrededores. En Límites que se materializan, estos elementos cotidianos se convierten en una manera de observar cómo la ciudad construye relaciones entre lo público y lo privado, la visibilidad y la intimidad.

El proyecto tomó forma a través de grabados en zinc o cobre de mediano formato. Las composiciones trabajan con distintos niveles de profundidad: en primer plano aparecen las rejas, frecuentemente ornamentales; detrás, los muros y vidrios que reflejan el exterior; y finalmente, los interiores apenas visibles.

El grabado permitió explorar tonalidades y matices para construir esas diferentes capas de la imagen. Así, aquello que en la ciudad funciona como una estructura de protección, separación o decoración se convierte también en una superficie desde la cual mirar.

Su investigación, Dibujar el pensamiento: color, abstracción y cosmología amazónica en el archivo Hugh-Jones

En la Residencia de Investigación, José Gabriel Dávila Romero trabajó con el archivo documental de Stephen y Christine Hugh-Jones, recientemente donado al Repositorio de Patrimonio Documental del Sistema de Bibliotecas.

Su investigación, Dibujar el pensamiento: color, abstracción y cosmología amazónica en el archivo Hugh-Jones, se concentra en una selección de dibujos realizados por personas barasanas durante el trabajo de campo de Stephen Hugh-Jones en el río Pirá-Paraná hacia 1969.

El conjunto estudiado reúne dibujos realizados con marcadores, lápices de color y lapiceros, en los que aparecen figuras antropomorfas, motivos abstractos, trazos geométricos, visiones de yajé e imágenes relacionadas con historias tradicionales. Las piezas también dialogan con elementos de la cultura material tukano y arawak, como las malocas, la pintura corporal, los bancos y la cestería.

La residencia abrió así un espacio para aproximarse al archivo no solo como fuente documental, sino también como un territorio de formas, colores y relaciones visuales.

E.N.F.O.C.O. FOTOS

El proyecto E.N.F.O.C.O. FOTOS, de David Eduardo Hernández Andrade, nació como proyecto de grado y continuó desarrollándose como una iniciativa fotográfica itinerante en las calles de Bogotá. A través de una foto/chaza, Hernández realiza retratos gratuitos y espontáneos que se imprimen en el momento y son intervenidos por las personas fotografiadas con palabras, dibujos, firmas o dedicatorias.

Con cientos de encuentros acumulados, el archivo se convirtió en el punto de partida para Mínimo Atlas Sentimental de Bogotá, una publicación experimental desarrollada durante la residencia en Risografía.

Más que un fotolibro, el proyecto propone una cartografía afectiva de la ciudad. La publicación reúne instrucciones, conversaciones, observaciones y experiencias de E.N.F.O.C.O., junto con los rastros dejados por las personas que han participado en el proyecto.

La elección de la risografía dialoga con la propia naturaleza de la iniciativa: reproducción, circulación, materialidad accesible y posibilidad de que las imágenes vuelvan a entrar en el espacio público. El resultado está pensado como un objeto que puede ser leído, guardado, desplegado, arrancado o pegado.

Acá empieza el placer

En la Residencia en Risografía, María Antonia Plata García retomó Acá empieza el placer, un proyecto que comenzó en 2023 a partir de una observación de su propio barrio.

Entre casas, edificios, colegios y espacios residenciales, Plata encontró la presencia de los moteles como parte de un paisaje urbano que suele pasar inadvertido. Esa convivencia dio origen a una intervención en el barrio San Luis: un monolito con una placa que reconoce la presencia de estos establecimientos y que, tres años después de su instalación, continúa en pie.

La residencia permitió llevar ese proyecto a una nueva etapa. A partir del registro del barrio, del monumento y de las fotografías realizadas por cinco artistas en las habitaciones de un motel del sector, Plata trabajó en la construcción de una publicación.

El proceso incluyó la revisión del archivo, la búsqueda de referentes editoriales y fotográficos y diferentes pruebas de interpretación de las imágenes mediante capas y distintos tipos de papel. La experimentación con la risografía se convirtió así en una herramienta para definir la diagramación, los acabados y la materialidad de un libro que busca reunir las distintas dimensiones de este paisaje urbano.

Desarrollo de los proyectos

Más que llegar a un resultado único, las residencias permitieron que cada proyecto atravesara un proceso de búsqueda. Las pruebas de materiales, las imágenes que se transforman, los archivos que vuelven a ser observados y los objetos que pasan de una idea a una forma concreta muestran una parte fundamental de estos proyectos: el proceso también es una forma de investigación.

En esta cuarta edición, las Residencias de Creación Artística e Investigación volvieron a abrir un espacio para que los egresados de la Facultad de Artes & Humanidades continuaran desarrollando sus prácticas, ahora desde el tiempo, los recursos y los espacios necesarios para experimentar con sus ideas.

Las fotografías que acompañan esta nota permiten recorrer ese proceso y acercarse a los proyectos desde otro lugar: no solo a través de sus resultados, sino también desde las manos, los materiales, las pruebas y las decisiones que hicieron posible su realización.

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