Las manifestaciones culturales y creativas son generadoras de valor, un valor que se disfruta, se consume, se intercambia. El mercado es el espacio en el que productores y consumidores se encuentran para intercambiar, monetizar, disfrutar y escalar ese valor. Dado que la producción cultural y de contenido se enfrentan al reto del mercado, es fundamental comprender sus dinámicas para garantizar la sostenibilidad económica de los creadores y sus iniciativas, sin perder de vista las implicaciones sociales y éticas de este proceso.
