El periodismo importa porque ayuda a sostener la democracia. No solo informa: decide qué merece atención, qué historias circulan y cuáles quedan fuera de la conversación pública. En ese proceso interpreta la realidad, la cuestiona y le da sentido.
Por eso el periodismo es, ante todo, un oficio ético. Durante décadas se habló de objetividad, neutralidad e independencia como sus grandes principios. Hoy, en un mundo atravesado por desigualdades, plataformas digitales, polarización y disputas por el sentido, el desafío consiste en ejercer el oficio con rigor, honestidad intelectual y responsabilidad pública.
Este curso explora dos grandes preguntas. La primera: ¿qué significa hacer periodismo ético en el siglo XXI, en un contexto marcado por los derechos humanos, las perspectivas feministas, la diversidad, la justicia ambiental y las nuevas formas de exclusión? La segunda: ¿qué ocurre hoy con la libertad de expresión, un derecho fundamental que enfrenta tensiones derivadas de la desinformación, los discursos de odio, la concentración mediática, los algoritmos, la vigilancia y las nuevas formas de censura?
A partir de casos, controversias públicas, sentencias judiciales y conflictos mediáticos, el seminario propone una reflexión colectiva sobre los límites, desafíos y contradicciones de la libertad de expresión en las democracias contemporáneas. Busca desarrollar herramientas críticas para comprender y debatir uno de los derechos más importantes y más disputados de nuestro tiempo



