El valor del periodismo radica en su capacidad para vertebrar la democracia: no solo ejerce la libertad de expresión de manera activa, sino que construye, cuestiona y da forma a la ética pública de nuestro tiempo.
El periodismo es un asunto ético porque es un oficio acerca de producir verdad. Se dice que la ética es lo que dignifica y certifica la legitimidad periodística, y que debe ser neutral, transparente, independiente, responsable. Pero en el siglo XXI ya nadie cree en las neutralidades o independencias, todo debe ser certificado vía el rigor del oficio y las éticas que definen el siglo XXI: derechos, feminismos, medio ambiente, diversidades, otredades. En el módulo uno del curso Libertad de expresión y ética nos adentramos en estas nuevas éticas y las transformaciones periodísticas que habitamos.
“A mayor libertad de expresión, mejor democracia” es el mantra que define nuestras sociedades. Pero, en este momento la libertad de expresión fue asumida por las derechas y las tecnológicas como el decir impune, el gritar sin consecuencia y la producción generalizada de odios, miedos y mentiras. En el módulo 2 de este curso reflexionaremos sobre las tensiones para el ejercicio de tres derechos: la libertad de expresión, la libertad de prensa y el acceso a la información.
Se espera que los estudiantes al finalizar el seminario diseñen historias en diversos modos de narrar, experimentaciones estéticas y pluralidad de prácticas de enunciación que expandan la libertad de expresión y actúe en los marcos éticos políticos del siglo XXI. Que desarrollen una mirada crítica, diversa e interdisciplinar sobre las formas contemporáneas de censura, regulación y defensa de la libertad de expresión.
